Resumen
Paul Ricoeur (2004) se refirió a la traducción como una puesta en acto de la hospitalidad lingüística, dado que traducir implica abrirse a otro y a otras culturas, en un intento por alojar en la propia lengua el enigma o misterio que constituye la alteridad. Aquí nos interesa pensar la poesía como discurso hospitalario que acoge y traduce aquello que otros discursos rechazan o invisibilizan. Es decir, proponemos pensar la hospitalidad de la poesía como un principio que implica correr el riesgo de abrirle la puerta y dejar pasar a lo extranjero, desde una perspectiva cercana a la hospitalidad absoluta que planteó Jacques Derrida (2006). En este sentido, podemos entender que eso extraño que ingresa al lenguaje del poema creará nuevas leyes, o sea, que instalará su propio lenguaje al interior de la poesía.
